Todo apunta a que de esta crisis saldremos gracias a los green/ clean businesses (negocios verdes y limpios) Descargar PDF ( http://www.avanzalis.com/esp/downloads/AvanzalisGreen.pdf ) Estamos desconcertados buscando la salida de una situación difícil. Buscar en el pasado soluciones para aplicar a la actual situación parece que no funcionará. Sin embargo, algunas lecciones del pasado sí nos pueden servir para encontrar las claves para afrontarla. Desde el Observatorio de Avanzalis analizamos las evidencias del entorno económico que indican esa tendencia hacia los negocios por cuyo interior circula sabia verde. Se presentan los factores críticos de éxito para que realmente funcione la fórmula ecológica y sostenible. Y en clave de gestión más cercana, ¿es válido a nivel nacional? ¿también para cualquier sector? A nivel micro ¿qué debemos hacer las empresas para anticiparnos y subirnos al tren del progreso y armarnos para competir a nivel mundial? ARTÍCULO COMPLETO Aprendiendo del pasado En recesiones anteriores el ser humano agudizó el ingenio hasta encontrar mejores formas de producir, de generar riqueza. En la historia más reciente se hicieron avances tecnológicos que permitieron mejorar la eficiencia de las empresas, obtener mejores bienes y servicios a un coste menor. Ello condujo posteriormente a un aumento del estado del bienestar en esas sociedades. Existen diversas teorías económicas que tratan de explicar si existe relación entre una recesión y otra, y qué factores permitieron superarlas. Porter y otros prestigiosos autores basan sus análisis en qué factores de competitividad son claves en cada momento[1]. Otros autores tratan de encontrar patrones de comportamiento para prever y anticiparse. Así tenemos los ciclos de Kondratieff, o las revoluciones tecnológicas de la profesora Pérez. En la siguiente gráfica se resumen los principales ciclos acaecidos en nuestra historia económica moderna. Según el propio Kondratieff, los factores de producción que nos sacaron fueron: los recursos naturales, la mano de obra, el capital, la energía y finalmente la tecnología. Esta última con sus dos versiones, el chip y en general las TICs, con su máximo exponente en Internet. El análisis de “Technological revolutions and financial capital: the dynamic of bubbles and Golden ages”, Pérez establece que hay una secuencia de eventos que se repiten cíclicamente en periodos de unos 50 años. Su explicación es que tras una revolución tecnológica y económica, se precisa de un tiempo significativo para que pueda ser absorbida y aprovechada por toda la estructura social y empresarial. ¿Qué es clean y green? Green/ clean Business. Bajo estas etiquetas se agrupan toda una serie de actividades relacionadas con la mejora de la eficiencia, las energías renovables y el “Santo Grial” del s. XXI: la economía sostenible. La mayoría de los planes e iniciativas a internacionales trabajan en el área de las energías limpias y renovables, como son la eólica y la solar entre otras. Sin embargo, cuando hablamos de negocios clean y green debemos abrir la mente a muchas más cosas. En el mercado existen muchas manifestaciones de esta nueva orientación socio- económica. Y todavía tenemos que vivir muchas más. Así tenemos ejemplos en las comidas sanas que han transformado las cadenas de restauración (incluso los fast foods); pasando por los materiales con los que se confeccionan los bienes de muchas industrias; también tiene que ver con la forma en que desarrollan la actividad las manufactureras, reduciendo sus emisiones de CO2; la sostenibilidad de una actividad, en tanto en cuanto no exprime ciertos recursos naturales; la búsqueda de un equilibrio en el beneficio que no pase por abusar de la mano de obra… ¿o es casualidad que la industria de automoción esté apostando fuertemente por los coches híbridos? A todo ello se le llama desarrollo económico sostenible. Según la define la Comisión Mundial sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo: “Satisfacer las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades”. El Sillicon Valley ha muerto. Viva el Green Valley Tal vez una de las evidencias más palpables de un giro hace lo clean y lo green es la transformación que está viviendo el famoso valle californiano Silicon Valley. La tierra de pioneros en lo que fue la solución a anteriores crisis, las famosas high tech, se ha ido convirtiendo en el lugar del mundo de mayor densidad de empresas investigando y desarrollando bienes y servicios a disposición de los negocios sostenibles A pesar de que estamos en la era del conocimiento, ¿podemos afirmar que el conocimiento per se no nos aportará las soluciones que necesitamos? Parece obvio que la solución pasa por la aplicación de cierto conocimiento a la vida real. Como se dice en lenguaje coloquial “el hambre agudiza el ingenio”. Y en este momento, se precisa un esfuerzo similar al que los pioneros del valle californiano hicieron imaginando soluciones más eficientes, más productivas mediante un uso inteligente de la tecnología. En esta ocasión debemos aplicar el conocimiento para pensar cómo generar riqueza de una forma sostenible con el medio ambiente, con hábitos saludables, consumiendo el mínimo de energías y en la medida de lo posible que éstas sean limpias. El índice de 2009 de dicho valle nos aporta datos sobre ese esfuerzo de transformación. Así por ejemplo, se aprecia una significativo aumento de la inversión en iniciativas emprendedoras “limpias”. También es espectacular la subida en el número de patentes de invenciones, en aspectos relacionados con energías eólicas o solar, superior a un 40% (según USPTO, Patent and Trade Office). Políticas pro energías renovables Las potencias económicas mundiales, por concienciación en parte, pero sobretodo por necesidad buscan desesperadamente el siguiente escalón en la carrera por la competitividad. Ser los primeros en apostar por ello supone desarrollar las capacidades e industrias que liderarán y por lo tanto proveerán al resto del mundo de esta nueva necesidad. La administración norteamericana parece apostar claramente en esta dirección. Y su objetivo se centra en conseguir desarrollar las capacidades tecnológicas de primer nivel en el seno de su país. En el caso de EEUU, Alemania y las principales potencias en esta área, existen unas estrategias bien formuladas. Nuestro país dispone de una envidiable exposición solar, lo que convierte a la península Ibérica en un entorno de desarrollo óptimo para incipientes industrias entorno a la energía sola. Además cuenta con una geografía y mar idóneos para la instalación de parques eólicos. La actual administración española tiene el objetivo de generar el 30% de su electricidad a partir de fuentes de energía renovable para 2010, proviniendo la mitad de esta cantidad de la energía del viento. Y aquí empiezan los bailes de cifras. Según algunos estudios de organizaciones implicadas y Greenpeace, en 2006, el 20% del total de la demanda eléctrica se produjo a partir de fuentes de energía renovable. Según la Comisión Europea[2], en 2003 el consumo de renovables era de un 7% y en el 2008 del 7,6%. Mientras que Alemania pasaba del 10,6% al 12,6 % en el mismo periodo. Algunas medidas ideadas para promover ese desarrollo fueron en 2005: requerir la instalación de placas solares en edificios nuevos y el la instalación de sistemas de agua caliente solar. La cruz que parece evidenciar una falta de estrategia a largo plazo desde las instituciones la resaltan otros datos. Según análisis de WWF[3], el plan que se llevó a cabo por el Ministerio de ITYC no era sostenible y se convirtió en una “burbuja especuladora”. Lo más grave es que las instalaciones que se hicieron, con unas primas garantizadas durante 25 años, las pagan los consumidores. En resumen, lo que debería ser un marco para promover la investigación, el desarrollo de capacidades tecnológicas de primer nivel, se concibe mal y; por parte de los beneficiarios, se desaprovecha la oportunidad de invertir para ser más competitivos, ante la tentación de especular y sacar beneficios rápidos. Factores para que la transformación funcione Un análisis de los casos pioneros, que van marcando la agenda en el mundo, permite sacar algunas primeras conclusiones. Así, entro los factores cítricos de éxito para una revolución clean y green podemos encontrar: * Liderazgo. En avanzalis, basándonos en nuestra experiencia de trabajo codo con codo con empresarios y alta dirección, creemos que para llevar a cabo un cambio estratégico, es más importante “fe” en una estrategia que tiene el líder, que acertada que ésta sea. En el caso que comentábamos de EEUU, el compromiso de Obama, su implicación y liderazgo dan una alta probabilidad al éxito de la apuesta. A nivel micro, la colaboración se hace más importante. Porque la velocidad en el mundo de los negocios es cada vez mayor. Pretender de forma aislada llevar a cabo las innovaciones que nos permitirán alcanzar un liderazgo competitivo es ciencia ficción. La nueva forma de trabajar en el mercado es abierta paradójicamente, para competir. Todos estos factores están orientados a un mismo fin: conseguir que un nuevo conocimiento nos ayude a desarrollar nuevas tecnologías, actividades y servicios que lleven a cabo esa transformación. Y ese es el conocimiento verde. Promoción de entorno e infraestructuras. Pero los deberes deben estar hechos. Antes de poder generar unos clústeres locales que, promoviendo la colaboración, permitan el desarrollo de un tejido competitivo e innovador, se requiere disponer de unos pilares básicos. Principalmente: una cultura social basada en el mérito; una buena educación, acorde con las demandas descritas; la incentivación coherente y sostenida en el tiempo de iniciativas de I+D; el apoyo de la actividad emprendedora; el despliegue masivo de las TICs y su uso universal… El caso del Silicon Valley es un ejemplo de un entorno que en su momento jugó un papel decisivo como polo de generación de ideas, innovaciones y empresas punteras en tecnologías. Ahora vive un proceso de reinvención para que desempeñe un papel similar e impulse un cambio a los negocios green y clean. ¿Es el modelo a seguir? En la vieja Europa, sería como decir que todos debemos hacer lo que hacen en Toulouse o en el valle del Rihn. Los polos y centros de referencia son importantes y tienen un papel claro como se ha explicado. Pero la economía real basa su competitividad en la existencia de muchas empresas excelentes. Es decir, en última instancia son las organizaciones las que harán posible o no el cambio. Y es su responsabilidad y necesidad (para sobrevivir) el transformarse, el reinventarse para ser competitivas en el nuevo escenario. Puede descargar el artículo en PDF: [1] La ventaja competitiva de las naciones. M. Porter, 1990 [2] Fuente: Informe de avance sor la energía procedente de fuentes renovables. CE, 2009 [3] Fuente: Observatorio de la Electricidad. WWF, Septiembre 2009
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